martes, 29 de marzo de 2011

7

See you soon? ¿Solo eso? Esto no puede quedarse asi, echo a correr escaleras arriba esquivando a los cientos de personas que como yo estaban sentadas. Cuando consigo darle alcance, salto delante de ella con una sonrisa de oreja a oreja. La chica se pone palida, no se si asustada por mi actuación o por que no se esperaba algo así y esta sorprendida. Intento explicarle lo que ha pasado, y ella respira hondo, intentando relajarse, a la vez que se ruboriza, continuo explicandole que me gustaria quedar con ella algun dia para invitala a un cafe y quien sabe si a una cena... La pobre chica se ruboriza mas todabia, supongo que aqui no estarán acostumbrados a ser tan explicitos en estos temas pero acepta a intercambiar nuestros numeros de telefono, afirmando que me llamaria. Para asegurarme de que no me daba un numero erroneo la insisti en darle mi numero primero para que me haga una llamada perdida, se que soy un mal pensado pero... no puedo dejar pasar esta oportunidad, porque hasta este momento... esaba completamente solo. Es en este momento , al tenerla justo delante mia, a unos escasos 50 centimetros, cuando me doy cuenta de como es fisicamente. Tiene el pelo castaño, liso y muy fino, el flequillo le cae hacie un lado de la frente. Tiene los labios finos pero a la vez tienen pinta de ser blandos y suaves, ademas pese a no estar maquillada estos son rojos y brillantes humedecidos por su saliva. Va vestida de una forma muy curiosa, lleva unos pantalones vaqueros totalmente rasgados y llenos de agujeros por los que asoman unas medias de rayas moradas y amarillas. Lleva una chaqueta de cuero abierta, dejando ver una camiseta, que aparentemente le esta grande, llena de dibujitos de colores. Sus zapatos, como no, son unas "CONVERSE" moradas con cordones de colores que imitan al arcoiris. Tras sentir como mi telefono movil vibraba en mi bolsillo y hacer un amago de guardar su numero en la agenda, me doy cuent de que ni siquiera nos hemos presentado. Me doy un golpe en la frente para castigar mi torpeza. -¡Que torpe soy! Los siento, soy Marcus-Le digo un poco cabizbajo mientras le tiendo mi mano-Como podras ver soy un desastre. Ella se echa a reir, creo que mi torpeza le hace gracia e intentando aguantar la risa me responde. -Yo soy Anna Dice sonrojandose, aun mas su fuera posible,como si decirme su nombre implicara desvelarme uno de sus mas ocultos secretos. -Bueno Anna... ¿Te llamo mañana? -Vale-Contesta timidamente-ahora... me tengo que ir. -Hasta otra... Se gira y comienza a subir las escleras dejandome casi con la palabra en la boca, la observo boquiabierto mientras ella continua subiendo las escaleras, las cuales no quiero que acaben nuncan para poder así seguir mirandola. Parece muy contenta pues va subiendo dando brincos. Tras desaparecer al final de la escalera, vuelvo a sentarme para centrarme en el objetivo que realmente me llevó alli, conseguir trabajo.

lunes, 28 de marzo de 2011

6

Distraido por mis pensamientos empiezo a caminar, a recorrer las calles de esta ciudad por las que apenas he paseado, la cual a penas conozco. Me pierdo una y otra vez pero esto no hace que me preocupe, es una pequeña inyección de adrenalina que me hace sentir bien, y hace que me pregunte si el destino existe, si una decisión entre izquierda o derecha totalmente arbitraria hará que encuentre algo que me maraville, algo innovador. El sol hace que la nieve se vaya derritiendo a mis pies, por lo que se hace aun mas complicado caminar, sorteando charcos y placas de hielo. Dando algún que otro resbalón llego a unas largas escalinatas en cuyos escalones hay muchísima gente sentada, cansado por el largo rato que llevo andando sin rumbo, decido sentarme a contemplar como los rayos de sol se reflejan el los restos de nieve y en las fachadas de las casas. Realmente hace un día espléndido, no hay ni una nube en el cielo y hay bastantes pajarillos revoloteando entre los edificios, parece que juegan que son realmente felices, quizás sea la señal de que la primavera esta llegando. Sigo contemplando el juego de los pajarillos cuando algo llama mi atención, subiendo por las escaleras, una chica con el pelo totalmente alborotado, se la ve torpe, delicada, dulce... sigue subiendo hasta sentarse un par de metros mas abajo. Justo cuando se va a sentar me dedica una sonrisa que hace que un pellizco sacuda mi estomago quedándome totalmente bloqueado, haciéndome imposible devolvérsela. Ahora me da la espalda pero no puedo parar de observarla, se mueve de una forma grácil, acariciando el aire que la envuelve, de pronto me sorprende aun mas, cuando saca de su mochila de pana un blog de dibujo que coloca sobre sus rodillas, a continuación se recoge el pelo con una goma que llevaba en su muñeca, como si al tener el pelo recogido le resultase mas sencillo concentrarse. Abre el blog por una pagina cualquiera y comienza a dibujar, moviendo el carboncillo con movimientos rápidos pero muy precisos, pese a la patoso que eran su movimientos a la hora de caminar y de moverse. Intento ver que dibuja alzando el cuello pero no consigo ver por encima de sus hombros, de pronto cesa el frenético movimiento del carboncillo, parece haber advertido mi mirada fija en su espalda,se lleva la mano a la frente y por el movimiento que realiza intuyo que se ha retirado un mecho de pelo que le resulta molesto, acto seguido se gira y... ¡Me pilló! Regalándome otra sonrisa para cual, esta vez, si tengo fuerzas para responder. Pese a no perder la sonrisa parece algo molesta porque se levanta, recoge sus cosas y comienza a subir las escaleras, me siento realmente mal por haber incomodado a esa chica, pero ese sentimiento desapareció drasticamente cuando al pasar junto a mi me dedico otra de sus sonrisas y unas breves palabras. -See you soon

jueves, 24 de marzo de 2011

5

De camino a la peluquería me cruzo con muchas personas, en un principio las miraba receloso buscado una vez mas su desaprobación pero esto no paso, por una vez... en mucho tiempo me sentí diferente, me sentí uno mas. Sin darse cuenta estaba empezando a pertenecer a su mundo, un mundo muy frió y cuadriculado, donde a primera vista no había lugar para los sentimientos y la espontaneidad pero me niego a creer esto, y estoy dispuesto a averiguarlo, en algún lugar en los pensamientos de estas personas quizás... quepa yo.



Llego a la peluquería, absorbido por mis pensamientos se me ha echo el camino volado, cuando entro suena una campanita pegada a la puerta, todos me miran, haciendome pasar un breve examen visual, que al parecer apruebo sin problemas porque todos vuelven a la actividad anterior a mi entrada, incluso una mujer de unos 40 años me dedica una breve sonrisa a la cual yo respondo y me siento a su lado a esperar mi turno.

Delante mía habrá unas 3 personas que esperan en silencio, solo se oye el ruido de la cuchilla deslizándose por la cara de un señor que rondará los 50 años y de vez en cuando un niño imita el ruido de el motor de un coche con el que esta jugando, el cual deja de imitar cuando recibe la severa mirada de la señora que esta sentada a mi lado, la cual intuyo que es su madre.

Levanto la cabeza del suelo y empiezo a analizar mi entorno, pese a estar en una gran ciudad de unos de los países mas avanzados del mundo no es mas que una peluquería de pueblo, pequeña y aparentemente decorada hace años. La puerta era de cristal y toda la pared que daba a la calle era un gran ventanal por el que entraba una luz casi cegadora reflejada por la nieve. También hay algunas fotos antiguas y otras no tantos del peluquero con personas que por el tipo de fotografía y la admiración reflejada en los ojos de este señor indica que las otras personas deben de ser famosos o minimamente conocidos. Observando mas detenidamente al peluquero me parece una persona interesantísima debe tener unos 60 años y pese a tener los dedos casi agarrotados por el paso del tiempo parece disfrutar con cada tijeretazo que da, de esculpir en cada tijeretazo su particular obra de arte. Lleva unos pantalones negros con una camisa blanca sobre la cual hay unos gruesos tirantes verde oscuro, justo cuando una sensación helada a la vez que cálida me recorre la espalda, me recuerda muchísimo a mi abuelo que también solía llevar tirantes y yo me sentaba en su regazo, tiraba de ellos para soltarlo después y que chasquearan al chocar con su barriga.


Una vez mas mis pensamientos han echo que pierda la noción del tiempo, cuando recupero mi presencia de espíritu este señor tan entrañable esta diciendo algo que no entiendo, pero por sus gestos y la desaparición de las personas que había cuando entren entiendo que quiere decirme que es mi turno.
Me siento en esa silla que por su aspecto parece de los años treinta, y mediante gestos ya que al parecer este señor no habla ingles le explico que me corte el pelo tal y como el personaje de la portada de una revista que había por allí encima cuyo peinado no me desagrado y me parecía que podría quedar...como decirlo... elegante. Una vez finalizado el pelado le señalo una vieja navaja de afeitar cuya empuñadura de alma metálica esta cubierta de nácar para indicarle que quiero deshacerme de toda mi barba.

El peluquero se pone manos a la obra con mi espesa y larga barba sobre la cual le cuesta trabajo avanzar a la afilada hoja de la navaja pero al final parece que ha quedado bien, soy otra persona, me miro en el espejo y no soy yo, hace años que no tenia el pelo tan corto, tan arreglado, siempre había crecido salvajemente, como lo fui yo hace mucho tiempo y este era el ultimo vestigio de mi rebeldía la cual había sido cortada por lo sano, nunca mejor dicho.
Sonrió al peluquero con gesto de aprobación, dándole a entender que ha echo un buen trabajo y me levanto de esa silla vieja y algo incomoda, o puede que fuese incomoda porque llevaba cerca 2 horas sentado sobre ella, mientras hacia esto le hago otro gesto preguntándole por cuanto tenia que pagarle por ese pelado y afeitado a lo que me respondió que 25 euros, los ojos casi se me salen de las órbitas, es muchísimo dinero, necesito encontrar un trabajo con urgencia.

Pago mi deuda y salgo de allí decidido a no volver al albergue hasta no haber encontrado un trabajo. Pese al poco dinero que me queda y mi gran duda a cerca de mi supervivencia voy sonriendo, siento que no soy yo, es como cuando te disfrazas en carnavales, te metes en el papel y actúas de acuerdo con este. Sigo caminando... ¿Que tipo de trabajo puedo encontrar?¿Donde puedo encontrarlo?

martes, 22 de marzo de 2011

4

Deshago la maleta, saco las camisetas y le voy dejando sobre un pequeño escritorio situado a apenas 50 centímetros de la cama, es justo en ese momento cuando me doy cuenta de que esa habitación es diminuta, y por ella estoy pagando la friolera de 36 euros por noche, necesito encontrar algo as barato, necesito encontrar trabajo, me planteo si de verdad podre salir adelante, en si este nuevo lugar me dará un oportunidad o hará como siempre han echo los sitios en los que he estado, me dará la espalda.

Es momento de pararse a pensar, la maleta puede esperar, tiro las camisetas al suelo, y me siento en el escritorio con papel y bolígrafo. Empiezo a escribir una lista de tareas, de prioridades. Al principio me da por ponerme romántico y solo se me ocurre una tarea, ser feliz pero rápidamente la descarto, no es el momento para ello, la felicidad no es un objetivo que puedas conseguir directamente, sino que se logra alcanzando otros objetivos.

Primera y por ahora única ya que debo centrarme en ello con todas mis fuerzas conseguir trabajo, porque solo tengo algo mas de 400 euros y con ellos no creo que pueda sobrevivir mucho tiempo y para ello tengo que salir a la calle pero se me plantea una gran dificultad, no tengo ni idea de alemán, espero que hablar ingles sea suficiente, pensándolo bien... en las escasas horas que llevo en este país he podido que el 90% de la población lo domina.

Bajo a la recepción del albergue donde me encuentro a un chico con una cara muy simpática, que me atiende con una sonrisa de oreja a oreja.
-Perdona ¿Me podría indicar donde hay una peluquería?

El chico se me queda mirando con una cara de pocker, como si estuviese viendo a un marciano, entonces, caigo en la cuenta de que no habla mi idioma
-Tengo que cambiar el chip-Digo en voz baja, respiro hondo y...vuelta a empezar-Are there any hairdresser nearly?
Al instante el chico recuperó la sonrisa y dijo afirmando con la cabeza
-You have to go down street and at the second street turn left, continue in this direction for around five minutes on foot, look for mcdonal,it is in front of the hairdresser.

Un vez finalizada esta esta explicación el chico vuelve a sonreír buscando la confirmación de queme haga a la idea de donde esta esa peluquería. Yo también le sonrió, asiento con la cabeza, le doy brevemente las gracias y me pongo rumbo a la peluquería donde cambiare totalmente de "look" porque si ya tengo dificultades para encontrar trabajo por mi desconocimiento del idioma no le voy a añadir en contra mi aspecto, con una rasta que casi me llega a la mitad de la espalda, una melena alborotada y descuidada que al menos hacia 4 meses que no era cortada, y la barba... larga y como no descuidada, que yo mas bien llamo a ese tipo de barba "barba guarra".

domingo, 6 de marzo de 2011

Un recuerdo

En cada momento te siento en mi cerebro,
luego fuiste un salto dentro de mi corazón,
y hoy yo quisiera alcanzarte con un beso
pero no puedo y me enfermo de dolor.


Cojo otra botella la trago sin parar
rompo en mil pedazos su espejo de cristal.
Veo tus ojos y escucho tu sonrisa
no hay droga que consiga que te pueda olvidar.

Y eres parte de mi alma, eres parte de mi error ,
eres la dulce tortura que causa mi dolor.
De este sueño de locura no quiero despertar,
si mato mis recuerdos ya no me queda na´.