jueves, 24 de marzo de 2011

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De camino a la peluquería me cruzo con muchas personas, en un principio las miraba receloso buscado una vez mas su desaprobación pero esto no paso, por una vez... en mucho tiempo me sentí diferente, me sentí uno mas. Sin darse cuenta estaba empezando a pertenecer a su mundo, un mundo muy frió y cuadriculado, donde a primera vista no había lugar para los sentimientos y la espontaneidad pero me niego a creer esto, y estoy dispuesto a averiguarlo, en algún lugar en los pensamientos de estas personas quizás... quepa yo.



Llego a la peluquería, absorbido por mis pensamientos se me ha echo el camino volado, cuando entro suena una campanita pegada a la puerta, todos me miran, haciendome pasar un breve examen visual, que al parecer apruebo sin problemas porque todos vuelven a la actividad anterior a mi entrada, incluso una mujer de unos 40 años me dedica una breve sonrisa a la cual yo respondo y me siento a su lado a esperar mi turno.

Delante mía habrá unas 3 personas que esperan en silencio, solo se oye el ruido de la cuchilla deslizándose por la cara de un señor que rondará los 50 años y de vez en cuando un niño imita el ruido de el motor de un coche con el que esta jugando, el cual deja de imitar cuando recibe la severa mirada de la señora que esta sentada a mi lado, la cual intuyo que es su madre.

Levanto la cabeza del suelo y empiezo a analizar mi entorno, pese a estar en una gran ciudad de unos de los países mas avanzados del mundo no es mas que una peluquería de pueblo, pequeña y aparentemente decorada hace años. La puerta era de cristal y toda la pared que daba a la calle era un gran ventanal por el que entraba una luz casi cegadora reflejada por la nieve. También hay algunas fotos antiguas y otras no tantos del peluquero con personas que por el tipo de fotografía y la admiración reflejada en los ojos de este señor indica que las otras personas deben de ser famosos o minimamente conocidos. Observando mas detenidamente al peluquero me parece una persona interesantísima debe tener unos 60 años y pese a tener los dedos casi agarrotados por el paso del tiempo parece disfrutar con cada tijeretazo que da, de esculpir en cada tijeretazo su particular obra de arte. Lleva unos pantalones negros con una camisa blanca sobre la cual hay unos gruesos tirantes verde oscuro, justo cuando una sensación helada a la vez que cálida me recorre la espalda, me recuerda muchísimo a mi abuelo que también solía llevar tirantes y yo me sentaba en su regazo, tiraba de ellos para soltarlo después y que chasquearan al chocar con su barriga.


Una vez mas mis pensamientos han echo que pierda la noción del tiempo, cuando recupero mi presencia de espíritu este señor tan entrañable esta diciendo algo que no entiendo, pero por sus gestos y la desaparición de las personas que había cuando entren entiendo que quiere decirme que es mi turno.
Me siento en esa silla que por su aspecto parece de los años treinta, y mediante gestos ya que al parecer este señor no habla ingles le explico que me corte el pelo tal y como el personaje de la portada de una revista que había por allí encima cuyo peinado no me desagrado y me parecía que podría quedar...como decirlo... elegante. Una vez finalizado el pelado le señalo una vieja navaja de afeitar cuya empuñadura de alma metálica esta cubierta de nácar para indicarle que quiero deshacerme de toda mi barba.

El peluquero se pone manos a la obra con mi espesa y larga barba sobre la cual le cuesta trabajo avanzar a la afilada hoja de la navaja pero al final parece que ha quedado bien, soy otra persona, me miro en el espejo y no soy yo, hace años que no tenia el pelo tan corto, tan arreglado, siempre había crecido salvajemente, como lo fui yo hace mucho tiempo y este era el ultimo vestigio de mi rebeldía la cual había sido cortada por lo sano, nunca mejor dicho.
Sonrió al peluquero con gesto de aprobación, dándole a entender que ha echo un buen trabajo y me levanto de esa silla vieja y algo incomoda, o puede que fuese incomoda porque llevaba cerca 2 horas sentado sobre ella, mientras hacia esto le hago otro gesto preguntándole por cuanto tenia que pagarle por ese pelado y afeitado a lo que me respondió que 25 euros, los ojos casi se me salen de las órbitas, es muchísimo dinero, necesito encontrar un trabajo con urgencia.

Pago mi deuda y salgo de allí decidido a no volver al albergue hasta no haber encontrado un trabajo. Pese al poco dinero que me queda y mi gran duda a cerca de mi supervivencia voy sonriendo, siento que no soy yo, es como cuando te disfrazas en carnavales, te metes en el papel y actúas de acuerdo con este. Sigo caminando... ¿Que tipo de trabajo puedo encontrar?¿Donde puedo encontrarlo?

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