Me tumbo lentamente a su lado, la contemplo lamentando tantos errores, tantísimos pasos en falso, pero también recuerdo momentos felices como una sesión de fotos al atardecer, o el dulce susurrar de sus labios llamándome por esa palabra que ya apenas puedo recordar... pero aun así y si ninguna explicación vuelvo a sonreír.
De pronto todo esto se desvanece, se despierta y donde antes haba un rostro angelical ahora solo hay asco y resentimiento, me mira silenciosamente, intuyo que preguntándose por qué sigo ahí, si ya... no pinto nada en su vida, si ya... nada va a... ¡buah! da igual porque ha roto su silencio.
- ¿Qué coño miras?
- ¡ME VOY!
Meto la mano bajo la cama y saco un juego de maletas, las abro en la cama y empiezo a guardar cosas a diestro y siniestro, me da igual dejarme algo, me da igual llevarme algo de mas. Comienza a chillar, a decir que me estoy llevando cosas suyas y como respuesta no obtiene nada mas que mi silencio, se que es mi arma mas poderosa, porque nada mortifica tanto las almas como el silencio.
Gano la batalla, de pronto desaparecen los gritos, con la voz entrecortada y tartamudeando me pregunta que a donde voy a ir, y tiene razón ¿A donde voy? no tengo a donde ir, no tengo familia, no tengo amigos, no tengo casa, ni dinero...
-No lo se- Le respondo para así poder concentrarme en a donde puedo ir.
Decido que eso carece de importancia, cargo las maletas en el coche y me lanzo a la carretera, solo tengo clara una cosa, me voy lejos muy lejos de este pueblucho...
No hay comentarios:
Publicar un comentario