Un nuevo lugar, subo las interminables escaleras que me llevan a la superficie, a mis espaldas el estruendo del metro que arranca a toda velocidad. Mientras sigo subiendo me cruzo con decenas de personas que suben y bajan corriendo sin ni siquiera reparar en mi presencia.
Llego a la superficie y una bofetada de aire frío hace que me estremezca pero el el sol reflejado en la nieve que cubre toda la ciudad hace que sonría, estoy a miles de kilómetros de mi casa, a miles de kilómetros de la gente que quiero y que alguna vez me quiso, esto solo quiere decir una cosa... una nueva oportunidad.
Recorro lentamente las calles nevadas, disfrutando cada paso que doy y mirando cada uno de los rincones que me rodean, sigo caminando, hasta llegar a una pequeña parada de tranvía, cerca de la estación de Hohenzollern-platz allí cojo el tranvía numero 12 hasta llegar a la calle Elisabethstraße, donde me bajo y en el numero 87 encuentro el que será mi hogar hasta que encuentre algo mejor.
Qué bonito..
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